El Gobierno analiza flexibilizar las restricciones que limitan a los bancos para utilizar los dólares depositados y otorgar créditos a empresas y familias. La iniciativa busca ampliar el financiamiento disponible y movilizar parte de los fondos que actualmente permanecen inmovilizados como encajes.
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, confirmó que la regulación vigente será revisada y debatida. La propuesta apunta especialmente a movilizar unos US$7.000 millones que permanecen encajados dentro del sistema financiero.
Los depósitos privados en moneda extranjera superan actualmente los US$40.000 millones. Sin embargo, la eventual flexibilización no implicaría habilitar la totalidad de esos fondos para préstamos.
QUÉ BUSCA MODIFICAR EL GOBIERNO
Las restricciones actuales fueron establecidas luego de la crisis de 2001, con el objetivo de evitar que los bancos otorgaran créditos en dólares a personas o empresas cuyos ingresos estuvieran nominados en pesos.
En los últimos meses, el Banco Central ya avanzó con algunas modificaciones. Las entidades financieras fueron autorizadas a utilizar dólares propios obtenidos mediante colocaciones de deuda para financiar a familias y empresas que no generan ingresos por exportaciones.
También se habilitaron préstamos en moneda extranjera para clientes con ingresos en pesos cuando existe el respaldo de una empresa exportadora.
Sin embargo, estas alternativas tuvieron una utilización limitada y cerca del 90% de los préstamos vigentes en dólares continúa destinado a operaciones de comercio exterior.
EL FINANCIAMIENTO EN DÓLARES CRECIÓ EN JULIO
El análisis del Gobierno se produce en un contexto en el que el crédito en pesos mostró señales de contracción, mientras que los préstamos en moneda extranjera registraron un crecimiento durante julio.
Ante ese escenario, la administración nacional considera que una flexibilización adicional podría contribuir a ampliar el acceso al financiamiento, favorecer nuevas inversiones y apuntalar el nivel de actividad económica.
La intención es que una mayor proporción de los dólares depositados en el sistema pueda transformarse en crédito, aunque bajo condiciones que permitan reducir los riesgos para los ahorristas y para las propias entidades financieras.
EL RIESGO DEL DESFASAJE ENTRE DÓLARES Y PESOS
Uno de los principales cuestionamientos a la iniciativa está relacionado con el descalce de monedas.
Si una empresa o una familia toma un préstamo en dólares pero obtiene sus ingresos en pesos, una suba del tipo de cambio puede incrementar significativamente el costo de la deuda en relación con su capacidad de pago.
Por ese motivo, cualquier modificación de las normas deberá contemplar mecanismos que reduzcan la exposición de los deudores ante eventuales movimientos bruscos del dólar.
LA LIQUIDEZ DE LOS BANCOS, OTRO PUNTO DE ATENCIÓN
Los especialistas también advierten que el Banco Central no cuenta con la misma capacidad para actuar como prestamista de última instancia en moneda extranjera que en pesos.
Por eso, una eventual flexibilización deberá preservar niveles adecuados de liquidez en dólares para que las entidades puedan responder ante posibles retiros de depósitos.
El objetivo oficial es ampliar el crédito sin comprometer la estabilidad del sistema financiero.
TAMBIÉN ANALIZAN LOS CRÉDITOS UVA
Mientras se estudia una eventual flexibilización de los préstamos en dólares, el Gobierno también evalúa fortalecer los depósitos y créditos ajustados por UVA.
Esta alternativa permitiría recuperar el financiamiento en moneda local y, al mismo tiempo, evitar que familias y empresas que generan ingresos en pesos queden expuestas directamente a una deuda denominada en dólares.
Por el momento, la modificación de las condiciones para prestar dólares continúa bajo análisis y no existe todavía una medida oficial aprobada.



