Sergio Luis Brodsky, integrante de la organización de voluntarios de Concordia, cuestionó la falta de programas estatales de prevención, asistencia y posvención. También señaló el impacto de la crisis económica y social en la salud mental de los jóvenes y reclamó mayor compromiso de las autoridades.
La falta de programas estatales específicos para abordar la problemática del suicidio, las dificultades para acceder a la atención en salud mental y el deterioro de las condiciones sociales y económicas son algunos de los principales problemas que advirtió Sergio Luis Brodsky, integrante de Lazos en Red de Concordia, durante una entrevista en la que analizó la situación de la prevención del suicidio en Entre Ríos.
La organización, conformada por vecinos voluntarios, nació en 2019 ante la preocupación por el incremento de situaciones vinculadas al suicidio. Desde entonces, desarrolla actividades de prevención y reclama al Estado el cumplimiento efectivo de la Ley Nacional 27.130, que establece acciones de prevención, asistencia y posvención.
Brodsky explicó que el trabajo de Lazos en Red incluye charlas y talleres en instituciones, especialmente en establecimientos educativos, además de espacios de expresión destinados a adolescentes que atraviesan situaciones de riesgo.
El entrevistado cuenta con una trayectoria de trabajo en salud mental desde 2002 y señaló que la adolescencia constituye una etapa de especial vulnerabilidad. En ese sentido, destacó que las dificultades económicas, la incertidumbre sobre el futuro, los problemas familiares y el debilitamiento de los vínculos sociales generan un escenario preocupante.
La soledad y la incertidumbre entre los jóvenes
Durante la entrevista, Brodsky puso el foco en la situación de los adolescentes y jóvenes de entre 15 y 24 años, una franja etaria que identificó como especialmente vulnerable.
Según explicó, las dificultades para acceder al empleo, continuar los estudios y construir un proyecto de vida repercuten en las expectativas de futuro.
“El futuro aparece muchas veces para los adolescentes como una amenaza, como un horizonte oscuro”, expresó.
También señaló que las nuevas tecnologías y el uso permanente de dispositivos electrónicos modificaron las formas de relacionarse y contribuyeron al aislamiento.
En ese contexto, recuperó una expresión que considera representativa de la época: “Un mundo de soledades hipercomunicadas”.
Para el integrante de Lazos en Red, el debilitamiento de los vínculos afectivos y las redes de contención puede profundizar situaciones de angustia, tristeza y sufrimiento.
Cuestionó la falta de programas estatales en Concordia
Uno de los principales cuestionamientos de Brodsky estuvo dirigido a la respuesta de los organismos públicos frente a la problemática de la salud mental.
Si bien reconoció las declaraciones de emergencia y alerta institucional, consideró que no tuvieron un correlato suficiente en acciones concretas.
“Las declaraciones de la urgencia de salud mental o de la emergencia de salud mental no ha tenido un correlato con acciones concretas que potencien los recursos del Estado”, sostuvo.
En particular, afirmó que en Concordia no existen programas municipales ni provinciales de prevención del suicidio que trabajen de manera articulada con escuelas e instituciones, ni mesas interinstitucionales destinadas a coordinar acciones.
También advirtió sobre las dificultades para conseguir turnos de atención psicológica en el sistema público. Como ejemplo, mencionó que una institución educativa puede detectar una situación de riesgo en un alumno, pero que la familia puede encontrarse con demoras de tres o cuatro meses para acceder a una consulta.
Otro aspecto que señaló fue la falta de dispositivos de posvención, es decir, las intervenciones destinadas a acompañar a familiares, amigos, compañeros de estudio y otros integrantes del entorno de una persona después de un suicidio consumado, con el objetivo de prevenir nuevos casos.
“Nosotros tenemos recursos muy limitados porque es un voluntariado, nosotros no podemos reemplazar al Estado”, remarcó.
La crisis económica también impacta en la salud mental
Brodsky relacionó el deterioro de la salud mental con las dificultades económicas, laborales y sociales que atraviesa la población.
En ese sentido, mencionó los despidos registrados en el ámbito municipal de Concordia y los cierres de empresas, comercios y fábricas como factores que profundizan la incertidumbre y la vulnerabilidad.
Consideró que la desocupación, el endeudamiento y las dificultades para llegar a fin de mes pueden incrementar el riesgo de depresión y de conductas autodestructivas.
Si bien aclaró que el suicidio es una problemática multicausal, sostuvo que las condiciones económicas y sociales tienen una incidencia importante.
Frente a ese escenario, insistió en que el trabajo de las organizaciones voluntarias resulta insuficiente si no existe una política pública sostenida, con recursos y planificación.
Qué opinó sobre los cambios en la Ley de Salud Mental
Durante la conversación también fue consultado sobre las modificaciones a la Ley Nacional de Salud Mental aprobadas en el Senado de la Nación, particularmente en relación con las internaciones involuntarias.
Brodsky defendió los principios de la legislación vigente y cuestionó lo que consideró una interpretación equivocada sobre la imposibilidad de internar a una persona sin su consentimiento.
En ese sentido, remitió al artículo 20 de la Ley 26.657, que contempla las internaciones involuntarias como un recurso terapéutico excepcional cuando existe una situación de riesgo cierto e inminente para la propia persona o para terceros y se cumplen los requisitos profesionales establecidos.
“Las personas no son peligrosas, sino que pueden tener situaciones de riesgo para sí o para terceros”, explicó.
El entrevistado también sostuvo que el debate público se concentra excesivamente en las internaciones y deja en segundo plano otros dispositivos previstos por la legislación.
Entre ellos mencionó las casas de convivencia, las casas de medio camino, los hospitales de día, las cooperativas de trabajo y los acompañamientos terapéuticos.
“Tenemos que centrarnos en exigir al Estado que cumpla con las casas de medio camino, con las casas de convivencia, con las cooperativas de trabajo para las personas con padecimientos mentales, con todo lo que tiene que ver con los derechos humanos”, reclamó.
Finalmente, Brodsky insistió en que la atención de la salud mental requiere una respuesta integral que no se limite a intervenir durante las situaciones de crisis, sino que contemple la prevención, el acompañamiento y la inclusión social.







