El calentamiento global muestra señales de aceleración y siete indicadores del sistema climático alcanzaron valores extremos, según un estudio publicado en la revista científica BioScience. La investigación advierte sobre el aumento de los gases de efecto invernadero, el calentamiento de los océanos y la pérdida de hielo, mientras el consumo mundial de combustibles fósiles continúa creciendo.
Uno de los datos más preocupantes es la velocidad del aumento de la temperatura global. Según los investigadores, pasó de aproximadamente 0,19 °C por década entre 1970 y 2010 a 0,36 °C por década entre 2010 y 2024.
Gases de efecto invernadero en niveles récord
El informe actualizó 16 indicadores del estado del planeta, conocidos como “signos vitales planetarios”. Entre los siete que alcanzaron valores extremos se encuentran las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, además del calor acumulado en los océanos y el nivel del mar.
En mayo de 2026, el dióxido de carbono superó las 428 partes por millón, alrededor de un 50% por encima de los niveles preindustriales. De acuerdo con el estudio, se trata de una concentración que no se registraba desde hace al menos dos millones de años.
A su vez, el grosor de los glaciares y la masa de hielo de Groenlandia alcanzaron mínimos, lo que evidencia la magnitud de los cambios en las regiones polares.
Océanos más cálidos y pérdida de bosques
El calentamiento también afecta a los océanos, cuyo contenido de calor y nivel del agua alcanzaron máximos. La expansión del agua por el aumento de su temperatura contribuye a la suba del nivel del mar, junto con el derretimiento del hielo terrestre.
Las olas de calor marinas, cada vez más frecuentes e intensas, representan otra amenaza para los corales y otros ecosistemas. En tanto, el informe señaló que los incendios forestales provocaron en 2025 la pérdida de 10,8 millones de hectáreas de cobertura arbórea.
Los combustibles fósiles siguen en aumento
Pese al avance de las energías renovables, el consumo de combustibles fósiles registró nuevos incrementos durante 2025. El uso de petróleo creció un 1%, el de carbón un 0,4% y el de gas un 1,3%.
En paralelo, la energía solar y eólica aumentó aproximadamente un 18%. Las fuentes bajas en carbono aportaron cerca del 43% de la generación eléctrica mundial, aunque los combustibles fósiles todavía mantienen un peso importante en el consumo energético total.
Una brecha en el financiamiento climático
El estudio también advirtió sobre la falta de recursos para que los países se adapten a las consecuencias del cambio climático. En 2024, los fondos destinados a ese objetivo alcanzaron unos 64.000 millones de dólares.
Sin embargo, las estimaciones citadas en el trabajo indican que los países en desarrollo necesitarán entre 310.000 y 365.000 millones de dólares anuales para 2035.
Los investigadores reconocen los avances en energías limpias y vehículos eléctricos, pero consideran que todavía resultan insuficientes para estabilizar el sistema climático. Por eso, señalan que reducir las emisiones y ampliar las medidas de adaptación será fundamental para limitar los impactos en las próximas décadas.








