Los llamados y mensajes de estudios jurídicos o agencias de cobranza reclamando deudas generan preocupación en muchas personas. Sin embargo, no todos los reclamos son válidos ni todas las deudas pueden exigirse judicialmente.
El abogado Héctor Sagasti explicó que lo primero es diferenciar si se trata de un reclamo legítimo o de una posible estafa. Para eso, recomendó verificar si la deuda corresponde a un banco o entidad con la que realmente se tuvo una relación comercial y solicitar información precisa sobre su origen, fecha y concepto.
No reconocer la deuda de inmediato
Ante un llamado, la recomendación es no aceptar ni reconocer la deuda en ese momento. En cambio, conviene pedir:
- El nombre del estudio jurídico que realiza el reclamo.
- Dirección y datos de contacto.
- Banco o entidad acreedora.
- Origen de la deuda.
- Fecha en que se generó.
- Monto y forma en que fue calculado.
Si la información genera dudas, lo más conveniente es comunicarse directamente con el banco o la entidad financiera para confirmar que el estudio realmente fue autorizado para gestionar ese cobro.
No todas las deudas siguen siendo exigibles
Sagasti recordó que existe la figura de la prescripción. Esto significa que, si transcurrió determinado plazo sin que el acreedor iniciara un reclamo formal, la deuda puede seguir existiendo, pero ya no ser exigible judicialmente.
Según explicó, los plazos más habituales son:
- Tarjetas de crédito: un año desde la mora.
- Cuentas corrientes bancarias: cinco años.
- Créditos bancarios: cinco años.
Un llamado o un WhatsApp no interrumpen la prescripción
El abogado aclaró que las llamadas telefónicas, los correos electrónicos o los mensajes por WhatsApp no tienen carácter fehaciente para interrumpir la prescripción.
Para que eso ocurra debe existir una intimación formal, como una carta documento o una notificación equivalente.
Antes de pagar, confirmar todo
Si la deuda existe y se decide regularizarla, la recomendación es verificar previamente con el banco quién administra actualmente el cobro y, una vez cancelada, exigir el correspondiente libre deuda. De esa manera se evita volver a enfrentar futuros reclamos por la misma obligación.
Cómo detectar una posible estafa
Entre las principales señales de alerta, Sagasti mencionó:
- Reclamos de bancos con los que nunca se tuvo vínculo.
- Falta de información concreta sobre el origen de la deuda.
- Agencias que no pueden explicar fechas, montos o conceptos.
- Presiones para pagar de inmediato sin brindar documentación.
En esos casos, aconsejó no realizar ningún pago, verificar la información con la entidad correspondiente y consultar con un abogado antes de tomar cualquier decisión.



