La empresa textil Texilo ingresó en concurso preventivo tras reconocer un pasivo superior a los $2.500 millones y solicitar la intervención judicial para intentar reordenar su situación financiera. La firma informó que procuró mantener operativa su planta ubicada en Desvío Arijón, además de conservar su representación comercial en la Ciudad de Buenos Aires.
La medida fue dispuesta por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial Nº 27, que fijó como fecha límite el 10 de septiembre para que los acreedores presenten la verificación de sus créditos. Con más de 80 años de trayectoria, la compañía se suma a otras firmas afectadas por la crisis de la industria textil, un sector golpeado por la caída del consumo, la baja en la producción y la pérdida de empleo.
En su presentación, la empresa explicó que la crisis responde a una combinación de factores, entre ellos la disminución de la actividad, el incremento de los costos operativos y logísticos, la presión tributaria y un creciente sobreendeudamiento financiero. Según detalló, en su último ejercicio registró ventas por $637,9 millones frente a costos cercanos a los $940 millones, lo que generó un resultado operativo negativo y afectó su capacidad de sostener el funcionamiento habitual.
Además, Texilo reconoció deudas con organismos públicos como AFIP/ARCA por casi $750 millones, compromisos laborales por más de $534 millones y obligaciones financieras con bancos como BBVA, Banco Macro, Banco Supervielle, Banco Provincia y Banco Nación. La situación se agravó tras la intimación de la Empresa Provincial de la Energía de Santa Fe por una deuda en el suministro eléctrico, en un contexto adverso que refleja la profunda crisis que atraviesa la industria textil en el país.



