Las principales bolsas de Europa finalizaron la jornada del lunes con fuertes bajas, en un contexto de creciente tensión en Oriente Próximo y marcada volatilidad en los mercados internacionales.
El índice paneuropeo STOXX 600 tocó su nivel más bajo en dos semanas, mientras que el DAX de Fráncfort retrocedió 2,6%, el CAC 40 de París cayó 2,2% y el FTSE 100 de Londres perdió 1,2%. En paralelo, las acciones vinculadas a los sectores energético y de defensa mostraron subas, impulsadas por el alza del petróleo.
El crudo Brent del Mar del Norte llegó a subir más de 6% y se negoció en torno a los USD 77,69 por barril, en medio del temor a interrupciones en el suministro tras los ataques y contraataques entre Estados Unidos, Israel e Irán, que impactan en el tráfico marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz.
Wall Street moderó las pérdidas
En Nueva York, los principales indicadores también operaron con números negativos, aunque recortaron las caídas hacia el cierre. El Dow Jones bajaba 0,2%, el S&P 500 cedía 0,1% y el Nasdaq avanzaba 0,3%, mostrando un comportamiento más resiliente en el sector tecnológico.
Los analistas señalaron que el flujo de capitales se desplazó hacia activos considerados de refugio, como el oro y el dólar estadounidense, mientras que el mercado de bonos mostró señales mixtas ante la combinación de búsqueda de seguridad y temores inflacionarios por el shock energético.
Oro y Bitcoin en alza
En este contexto de incertidumbre geopolítica, el oro llegó a cotizar a USD 5.400 la onza en Nueva York y luego se estabilizó en torno a los USD 5.361, con una suba de 2,2%. Analistas internacionales anticipan un aumento de la “prima de riesgo” en el corto plazo.
Por su parte, el Bitcoin registró un repunte de 3,3% y alcanzó los USD 69.400 por unidad, su valor más alto desde comienzos de febrero, tras varios meses de marcada debilidad.
Impacto global
La escalada militar en Medio Oriente generó caídas previas en las bolsas asiáticas y abrió marzo con un sesgo negativo en los mercados internacionales. El temor a un corte en el suministro de crudo y el posible cierre del estrecho de Ormuz elevan la volatilidad global y reavivan las preocupaciones sobre inflación y financiamiento en las economías emergentes.
Los inversores seguirán atentos a la evolución del conflicto y a los próximos datos económicos en Estados Unidos y la Eurozona, en una semana que se anticipa marcada por la incertidumbre.





