En el marco del Día Internacional de la Hamburguesa, la especialista Luz Don analizó cómo el avance de la comida rápida modificó los hábitos alimenticios en todo el mundo y alertó sobre el crecimiento de la obesidad y las enfermedades metabólicas.
Durante la entrevista, explicó que la hamburguesa moderna se convirtió en un símbolo del cambio cultural ocurrido a partir de la década del 70, cuando la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral impulsó el consumo de comidas rápidas y prácticas.
“La hamburguesa marcó un cambio de era entre la comida casera y el fast food. Ese modelo se globalizó y terminó afectando fuertemente la salud”, sostuvo.
La especialista señaló que este tipo de alimentos suele contener “todo lo que no hay que comer”: grasas trans, grasas saturadas, hidratos refinados, azúcares y altos niveles de sodio. Además, advirtió sobre el impacto que tuvo la occidentalización de la dieta en países asiáticos y regiones del Pacífico, donde históricamente existían bajos índices de obesidad.
“En lugares donde antes casi no había obesidad, el cambio de hábitos alimenticios generó problemas severos de salud”, explicó.
Sin embargo, aclaró que no todas las hamburguesas son iguales y destacó que las versiones caseras pueden ser una alternativa más saludable si se elaboran con carne magra y acompañamientos naturales.
“La hamburguesa casera, hecha con carne picada magra y vegetales, no tiene nada que ver con los productos ultraprocesados de las cadenas de comida rápida”, indicó.
Durante la charla también abordó el crecimiento de la obesidad y explicó que actualmente existen distintos “fenotipos” de pacientes, por lo que cada caso requiere un tratamiento específico.
Detalló que hoy se diferencian pacientes con obesidad “metabólicamente sana” de aquellos que ya presentan complicaciones graves, como hígado graso, insuficiencia renal, enfermedades cardiovasculares o apnea del sueño.
“Hoy la obesidad no se trata solamente mirando el peso. Hay que estudiar el perfil hormonal, metabólico y cardiovascular de cada paciente”, explicó.
Además, remarcó que muchos tratamientos actuales incluyen medicamentos de alto costo y cuestionó las dificultades que enfrentan los pacientes para acceder a estudios y cobertura médica.
Finalmente, dejó una reflexión sobre la relación entre pobreza y alimentación: “Los países más pobres son los que más obesidad tienen, porque la comida ultraprocesada termina siendo la más accesible”.



