El Fondo Monetario Internacional (FMI) pidió al Gobierno argentino reforzar la supervisión sobre las fintech y billeteras virtuales ante el fuerte crecimiento de la morosidad, que alcanzó niveles que no se registraban desde hace 20 años.
La advertencia apareció en el informe difundido el pasado viernes por el organismo que dirige Kristalina Georgieva, donde se alertó sobre el deterioro de los préstamos en mora, especialmente en el segmento de consumo.
Según el documento, el FMI remarcó que “continúan los esfuerzos para monitorear los riesgos emergentes derivados del deterioro de los préstamos en mora” y también expresó preocupación por la creciente dependencia de los bancos del financiamiento de corto plazo proveniente de fondos comunes de inversión.
El organismo señaló además que el crédito no bancario ya representa el 15% del crédito bancario total y sostuvo que se está fortaleciendo la supervisión de las instituciones financieras no bancarias para garantizar “condiciones regulatorias más equitativas”.
En ese marco, el FMI puso el foco en el rápido crecimiento de la actividad fintech y en los Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV), donde aseguró que los niveles de mora son “muy elevados”. También incluyó dentro de la observación a los Agentes de Liquidación y Compensación (ALyCs).
Récord de morosidad en familias
Los últimos datos oficiales del Banco Central de la República Argentina mostraron un fuerte incremento en la morosidad de las familias, que llegó al 11,5% en marzo. La cifra representa una suba de más de 8 puntos porcentuales respecto al mismo mes de 2025, cuando se ubicaba en 3,3%.
En el caso del sector privado en general, la morosidad también aumentó y alcanzó el 7%.
Qué espera el FMI
El Fondo reconoció avances del Gobierno para fortalecer el mercado de capitales, aunque advirtió que el proceso podría demorar más de lo previsto debido a la “larga historia de inestabilidad” económica del país.
Además, sostuvo que, si continúa la estabilización y se reconstruyen las reservas, podría evaluarse una flexibilización de las normas prudenciales sobre el crédito en moneda extranjera, tomando como referencia experiencias de países dolarizados como Peru y Uruguay.
Por último, el organismo destacó que las autoridades nacionales trabajan en una “expansión responsable” del crédito bancario y en el desarrollo de instrumentos de ahorro e inversión de largo plazo para impulsar un crecimiento económico más sostenible.



