En el Día del Fotógrafo, Eduardo Segura, referente de “Una Foto Escuela”, reflexionó sobre el presente de la fotografía, el impacto de los celulares y la inteligencia artificial, y la importancia de formarse para contar historias con imágenes. “La tecnología es una herramienta”, sostuvo, y remarcó que el verdadero desafío está en desarrollar una mirada propia.
Segura explicó que, en la actualidad, ser considerado fotógrafo profesional no depende necesariamente del equipamiento utilizado, sino de obtener un ingreso a partir de la producción de imágenes. Sin embargo, diferenció esa condición de la capacidad de construir una obra o una historia de calidad.
“Cualquier persona con un celular, con una cámara pequeña o con una cámara grande puede contar historias”, señaló. En ese sentido, destacó que el acceso masivo a dispositivos móviles modificó el lugar tradicional de la fotografía y permitió que las personas puedan registrar y narrar situaciones de sus barrios, comunidades y entornos cotidianos.
Para el referente de Una Foto Escuela, el desafío actual está en aprender a contar esas historias. “El instrumento de la cámara fotográfica ya no es un límite”, afirmó, al considerar que la tecnología dejó de ser el principal obstáculo para producir imágenes.
Segura también planteó la necesidad de diferenciar entre producir contenido y construir relatos confiables. En un contexto atravesado por las redes sociales, la inteligencia artificial y la circulación permanente de imágenes, consideró fundamental preguntarse quién produce una historia, cuál es su formación y qué antecedentes tiene.
En esa línea, habló sobre la importancia de la credibilidad y de la llamada posverdad. Según explicó, ya no alcanza con que una persona publique una imagen o un relato: también es necesario conocer quién está detrás de ese contenido y desde qué lugar construye su mirada.
LA FOTOGRAFÍA COMO FORMA DE CONTAR Y CONSTRUIR IDENTIDAD
Durante la entrevista, Segura sostuvo que la fotografía contemporánea está estrechamente vinculada con el storytelling, es decir, con la posibilidad de contar historias a través de imágenes. También señaló que las fronteras entre fotografía y video son cada vez más difusas.
“Ya la fotografía y el video es lo mismo”, afirmó, al referirse a las nuevas formas de narración transmedia y a la posibilidad de combinar distintos formatos y plataformas.
El fotógrafo también destacó que las nuevas generaciones no necesariamente buscan aprender fotografía para dedicarse a cubrir eventos sociales. Según contó, quienes se acercan actualmente a la escuela buscan transmitir cuestiones relacionadas con lo político, lo afectivo, sus vínculos, sus preocupaciones y su propia identidad.
En ese sentido, sostuvo que la fotografía se convirtió en una herramienta de búsqueda personal. “La fotografía es un proceso de identidad”, expresó, al relacionarla con preguntas sobre el origen, la familia, el presente y el futuro.
EL REGRESO A LO ARTESANAL
Otro de los aspectos abordados fue el creciente interés por recuperar procesos fotográficos tradicionales. Segura aseguró que existe una necesidad de volver a lo artesanal y a la experiencia de producir imágenes con las propias manos.
“Hay gente que quiere volver a los procesos artesanales, quiere meter las manos en el revelador, quiere copiar sus fotos a mano”, explicó.
Para el referente de Una Foto Escuela, esta tendencia también puede observarse en otros ámbitos culturales, donde existe una recuperación de formatos y experiencias materiales frente a la creciente digitalización.
ESTUDIAR FOTOGRAFÍA PARA VIVIR UNA EXPERIENCIA
Consultado sobre por qué una persona debería estudiar fotografía en la actualidad, Segura señaló que el objetivo no debería limitarse a aprender cuestiones técnicas.
“La primera cosa es vivir una experiencia transformadora”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que la enseñanza de la fotografía debe permitir salir de los lugares comunes, observar de otra manera y encontrar situaciones que generen impacto. “Salir de la rutina, buscar un punto de observación que me impacte, que me llame la atención”, resumió.
También defendió la posibilidad de romper con las reglas tradicionales. Como ejemplo, planteó que una fotografía fuera de foco puede ser válida si logra transmitir algo y tiene una intención detrás.
UNA TECNOLOGÍA QUE CAMBIA, UNA FOTOGRAFÍA QUE PERMANECE
Al reflexionar sobre el Día del Fotógrafo, Segura recordó los orígenes del daguerrotipo y destacó que la fotografía comenzó como un desarrollo técnico, pero con el tiempo se transformó también en una forma de expresión artística y de comunicación.
Para el fotógrafo, la evolución tecnológica no significa el final de la fotografía. Por el contrario, cada nuevo sistema técnico abre posibilidades diferentes para continuar construyendo imágenes.
Finalmente, remarcó que la fotografía tiene una relación profunda con la memoria y la permanencia. “Eso es un recuerdo que la fotografía lo hace en una toma”, explicó, al comparar una imagen fotográfica con la capacidad de la mente para conservar momentos y personas.
En tiempos de celulares, redes sociales e inteligencia artificial, Segura considera que la herramienta puede estar al alcance de todos, pero que la verdadera diferencia continúa estando en la mirada, la intención y la capacidad de contar una historia.




