El consumo aparente de carne vacuna se ubicó en 46,3 kilos por habitante al año entre enero y julio de 2026, 9,4% menos que en el mismo período de 2025. La caída se produjo en un contexto de fuertes aumentos de precios, menor producción y un crecimiento de las exportaciones.
El consumo de carne vacuna volvió a caer en Argentina y alcanzó durante julio uno de los niveles más bajos de los últimos años. Según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), en los primeros siete meses de 2026 el consumo aparente promedió 46,3 kilos por habitante al año, lo que representa una baja del 9,4% interanual.
En términos absolutos, el mercado interno absorbió 163.400 toneladas menos que durante el mismo período de 2025. El consumo aparente acumulado fue de aproximadamente 1,2 millones de toneladas, un 12% inferior al registrado un año atrás.
La retracción también se refleja en la comparación histórica. Para los primeros siete meses del año, el consumo había alcanzado los 53 kilos por habitante en 2023, 48,7 kilos en 2024 y 49,9 kilos en 2025.
LOS PRECIOS SUBIERON MÁS DEL 50%
La caída del consumo se produjo mientras los principales cortes de carne vacuna registraron fuertes aumentos. Durante julio, el precio promedio de la carne vacuna acumuló una suba interanual del 52%.
Entre los cortes relevados, el cuadril aumentó 53,6%, la carne picada común 53,5%, el asado 52,1%, la paleta 51,2% y la nalga 49,2%.
En la comparación mensual, en cambio, se registraron leves bajas: el asado cayó 1,3%, la nalga 0,8%, la carne picada común 0,7%, el cuadril 0,2% y la paleta 0,1%.
El precio de la carne vacuna también se incrementó en relación con el pollo. Mientras los cortes vacunos subieron 52% interanual, el pollo entero registró una suba del 22,9%, ampliando la diferencia de precios entre ambos productos.
MENOR PRODUCCIÓN Y CAÍDA DE LA FAENA
La menor disponibilidad de carne también estuvo vinculada con una reducción de la producción. Entre enero y julio se produjeron 1,689 millones de toneladas de carne vacuna, un 6,8% menos que en igual período de 2025.
La faena alcanzó los 7,09 millones de cabezas, lo que significó una caída interanual del 9,8%, equivalente a unos 772.800 animales menos.
Durante julio, la faena total fue de 1,095 millones de cabezas, un 12,2% menos que en el mismo mes del año anterior. La producción mensual llegó a unas 268.000 toneladas y retrocedió 8,1% interanual.
Sin embargo, la caída de la producción fue parcialmente compensada por un mayor peso promedio de los animales faenados. En julio alcanzó los 244 kilos en gancho, un 4,7% más que un año atrás.
RETENCIÓN DE HEMBRAS Y CAMBIO EN EL CICLO GANADERO
Según CICCRA, la menor faena también está relacionada con un cambio en el ciclo ganadero. Luego del proceso de liquidación de hembras registrado entre 2023 y 2025, el sector ingresó en una etapa de mayor retención de vientres.
En julio, las hembras representaron el 44,3% de la faena total, un nivel considerado compatible con el sostenimiento del stock ganadero.
LAS EXPORTACIONES CRECIERON
Mientras el mercado interno redujo su consumo, las exportaciones de carne vacuna mostraron un comportamiento diferente.
Entre enero y julio de 2026 se exportaron 487.200 toneladas, un 8,8% más que en el mismo período de 2025. Esto significó que los mercados externos absorbieran cerca de 40.000 toneladas adicionales.
La combinación de una producción que cayó 6,8% y exportaciones que aumentaron 8,8% tuvo impacto sobre la cantidad de carne disponible para el mercado argentino.
De esta manera, el consumo interno acumuló una caída del 12% en volumen, mientras el consumo por habitante retrocedió 9,4%, en un escenario marcado por precios que aumentaron más del 50% durante el último año.




