Los mercados financieros internacionales iniciaron la semana con alta volatilidad, en un contexto marcado por la escalada de tensiones en Medio Oriente. El precio del petróleo superó los 110 dólares por barril, mientras que los principales índices de Wall Street mostraron movimientos dispares en la preapertura.
El crudo retomó su tendencia alcista con subas superiores al 3%. En ese marco, el Brent se ubicó en torno a los 110,48 dólares por barril, mientras que el WTI estadounidense superó los 102 dólares. El repunte está directamente vinculado a la creciente incertidumbre en la región del Golfo Pérsico.
La tensión se incrementó luego de que Irán advirtiera a Estados Unidos que no intervenga en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global. El conflicto escaló tras versiones sobre un presunto ataque iraní contra embarcaciones estadounidenses, que fue desmentido por Washington.
En paralelo, el presidente Donald Trump anunció que su país comenzará a intervenir para liberar buques bloqueados en la zona, con apoyo del Comando Central, que desplegaría miles de efectivos, aeronaves y unidades navales.
El impacto del conflicto también se trasladó a los mercados bursátiles. El índice S&P 500 registraba una leve baja del 0,09%, mientras que el Nasdaq Composite avanzaba 0,09%. Por su parte, el Dow Jones Industrial Average caía 0,40%, reflejando la cautela de los inversores.
A nivel global, líderes internacionales también manifestaron preocupación por el impacto energético. La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, advirtió que un eventual bloqueo del estrecho de Ormuz tendría un “impacto enorme” en la región y llamó a actuar con urgencia para garantizar el suministro.
En este contexto, los mercados también siguen de cerca una nueva ronda de resultados empresariales, en medio de crecientes dudas sobre el nivel de inversión en inteligencia artificial, que se proyecta en más de 750.000 millones de dólares hacia 2026.
El escenario combina así factores geopolíticos y económicos que mantienen en alerta a inversores de todo el mundo, mientras persiste la incertidumbre sobre la evolución del conflicto y su impacto en la economía global.



