El Reino Unido respondió al reclamo de Javier Milei por las Islas Malvinas y ratificó su posición sobre la soberanía del archipiélago. Además, Londres defendió la explotación de hidrocarburos en las aguas circundantes y cuestionó las medidas impulsadas por Argentina contra empresas vinculadas a esas actividades.
La respuesta británica se conoció horas después de que Milei se refiriera a Malvinas durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. El Presidente calificó al archipiélago como “una causa nacional” y reclamó al Reino Unido retomar las negociaciones para alcanzar una solución pacífica a la disputa de soberanía.
En un comunicado, la delegación británica ante Naciones Unidas sostuvo que el Reino Unido “no tiene ninguna duda” sobre su soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgia del Sur y las Islas Sandwich del Sur, además de las zonas marítimas circundantes.
EL REINO UNIDO VOLVIÓ A PLANTEAR LA AUTODETERMINACIÓN
Londres reiteró que su relación con las islas está basada en el principio de autodeterminación de sus habitantes y sostuvo que no aceptará negociaciones sobre la soberanía sin el consentimiento de la población isleña.
Como parte de su argumento, el Gobierno británico volvió a mencionar el referéndum realizado en 2013, en el que los habitantes de las islas votaron mayoritariamente por mantener el actual estatus político.
Argentina no reconoce esa consulta como un mecanismo válido para resolver la disputa de soberanía y sostiene que la cuestión debe resolverse mediante negociaciones entre ambos países.
El comunicado británico también cuestionó la estrategia argentina en organismos internacionales y consideró que algunas de las acciones impulsadas por Buenos Aires son incompatibles con los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas.
LA EXPLOTACIÓN PETROLERA, EN EL CENTRO DE LA DISPUTA
Otro de los puntos de conflicto está relacionado con la explotación de hidrocarburos en las aguas que rodean las islas. Entre los proyectos se encuentra Sea Lion, ubicado en la cuenca norte del archipiélago.
Durante su discurso ante la ONU, Milei cuestionó las actividades realizadas sin autorización argentina y advirtió que el país actuará frente a la explotación de recursos que considera ilegítima.
El Reino Unido rechazó esa interpretación y defendió las operaciones hidrocarburíferas. Londres sostiene que se trata de actividades comerciales legítimas, reguladas por las autoridades de las islas, y que la legislación argentina no resulta aplicable en ese territorio.
ARGENTINA IMPULSÓ SANCIONES CONTRA EMPRESAS
La disputa se profundizó durante septiembre, cuando el Gobierno argentino inició procedimientos sancionatorios contra personas y empresas vinculadas con actividades petroleras en las Malvinas.
La administración nacional considera que esas operaciones se realizan sin autorización argentina. Además, el Ejecutivo envió al Congreso un proyecto para reforzar las sanciones contra personas y compañías involucradas en la explotación no autorizada de recursos naturales en las áreas marítimas que Argentina reclama como propias.
El Reino Unido cuestionó estas medidas y sostuvo que constituyen un ejercicio inaceptable de jurisdicción extraterritorial. También manifestó su respaldo a las compañías que operan bajo las licencias otorgadas por las autoridades de las islas.
MILEI VOLVIÓ A RECLAMAR NEGOCIACIONES
Ante la Asamblea General de la ONU, Milei pidió nuevamente al Reino Unido retomar las negociaciones para buscar una solución pacífica a la disputa de soberanía.
El Presidente también cuestionó el funcionamiento de Naciones Unidas y planteó que existe una diferencia entre las resoluciones adoptadas por el organismo y su aplicación efectiva.
La respuesta británica volvió a dejar expuestas las posiciones contrapuestas de ambos países: Argentina reclama la reanudación de las negociaciones por la soberanía y cuestiona la explotación de recursos naturales en las islas, mientras que el Reino Unido sostiene el principio de autodeterminación de los isleños y defiende las actividades hidrocarburíferas autorizadas por las autoridades locales.




