En medio de las lluvias que afectan a gran parte de Entre Ríos, el productor agropecuario Victorio Firpo analizó el impacto del clima en la actividad y señaló que, si bien las precipitaciones suelen ser beneficiosas, el exceso de agua comienza a generar complicaciones en algunos sectores.
“Generalmente las lluvias siempre son buenas, es mucho mejor que la sequía. Pero en este momento hay un excedente en algunos lugares”, explicó. En ese sentido, advirtió que la situación afecta especialmente a la soja en etapa de cosecha, ya que los campos anegados impiden el ingreso de maquinaria y pueden deteriorar la calidad del grano.
Firpo indicó que en la provincia se registraron lluvias de entre 50 y 150 milímetros, mientras que en otras zonas, como el norte de Santa Fe, los acumulados superaron los 200 milímetros. “No hay piso”, resumió, al describir las dificultades para avanzar con las tareas en el campo.
Sin embargo, destacó que este escenario resulta positivo para el desarrollo del pasto y el campo natural, lo que favorece la alimentación del ganado. “Viene siendo un año muy bueno para el monte y el pasto”, sostuvo, en referencia a las zonas del norte entrerriano.
En cuanto a la producción, señaló que el maíz de primera tuvo rindes variables, en general entre 5.000 y 7.000 kilos por hectárea, con algunos casos superiores. Por su parte, la soja presenta buenas perspectivas, aunque su evolución dependerá de las condiciones climáticas en las próximas semanas.
Por otro lado, el productor puso el foco en el estado de la infraestructura vial y reclamó mejoras en rutas nacionales clave para el sector. En ese marco, planteó la necesidad de implementar sistemas de peaje y controles más estrictos sobre el transporte de carga para evitar el deterioro de los caminos.
Finalmente, advirtió sobre el impacto del contexto internacional en la actividad agropecuaria. Según explicó, el aumento de costos vinculado al precio de los combustibles y los insumos, en parte influido por conflictos globales, afecta la rentabilidad del sector, especialmente para pequeños y medianos productores.
“La rentabilidad se viene complicando y al productor chico o mediano se le hace cada vez más difícil sostenerse”, concluyó.



