El Comando Central de Estados Unidos confirmó que ningún buque logró atravesar el estrecho de Ormuz durante las primeras 24 horas del bloqueo naval impuesto sobre puertos iraníes, en el marco de una operación militar de gran escala que ya impacta en el comercio marítimo internacional.
El despliegue incluye más de 10.000 efectivos, una flota de más de una docena de buques de guerra —entre ellos un portaaviones— y más de 100 aeronaves operando en el estrecho de Ormuz y el Golfo de Omán. El objetivo de la operación es impedir el tránsito hacia y desde instalaciones portuarias de Irán.
Según el parte oficial, al menos seis embarcaciones mercantes acataron las órdenes de las fuerzas estadounidenses y revirtieron su rumbo hacia puertos en la región. La medida, indicaron, se aplica de forma “imparcial” a buques de todas las nacionalidades que intentan operar con terminales iraníes.
El impacto del bloqueo ya se refleja en el tráfico marítimo. Datos de la plataforma MarineTraffic confirmaron que petroleros como el Rich Starry y el Ostria cambiaron de dirección al aproximarse al estrecho. Ambas embarcaciones, que transportaban carga y tenían como destino Asia, dieron media vuelta en cuestión de minutos, evidenciando la cautela de las compañías navieras ante la escalada.
Desde el Comando Central señalaron que, mientras se mantiene el bloqueo a puertos iraníes, las fuerzas continúan garantizando la libertad de navegación para buques con otros destinos, en una de las rutas energéticas más estratégicas del mundo.
La operación representa uno de los mayores despliegues militares recientes en la región y se da en un contexto de creciente tensión con Irán. Analistas advierten que la medida podría tener consecuencias directas en el comercio global de petróleo y en los precios internacionales de la energía.



