El joven futbolista de San José viajó el 28 de julio a Estados Unidos para comenzar una nueva etapa en William Penn University, en Iowa. Allí combina entrenamientos intensivos con sus estudios y se prepara para el inicio de las clases y la competencia. “Todavía no caigo que estoy acá y que estoy cumpliendo un sueño”, contó.
Gonzalo López, el joven futbolista de San José que había iniciado una campaña para reunir los recursos necesarios para cumplir su sueño, ya se encuentra en Estados Unidos y comenzó su nueva etapa deportiva y académica en William Penn University, ubicada en Oskaloosa, Iowa.
El jugador, que se desempeñaba en el Club Deportivo San José, viajó el pasado 28 de julio luego de conseguir una beca para continuar sus estudios y desarrollar su carrera futbolística en el país norteamericano.
La posibilidad de viajar se concretó con el acompañamiento de familiares, amigos y especialmente de Veterinaria Hernández, cuyos integrantes colaboraron y gestionaron distintas cuestiones para que López pudiera concretar su llegada a Estados Unidos.
“Todavía no caigo que estoy acá en Estados Unidos y que estoy cumpliendo un sueño“. Estoy más viviendo y adaptándome. Después, cuando arranque el torneo y las clases, creo que caeré un poco más”, expresó el futbolista durante una entrevista.
ESTUDIA Y ENTRENA A DOBLE TURNO
La vida de López en Estados Unidos está marcada por una exigente rutina que combina el fútbol y los estudios. Las clases en la universidad comenzarán el 24 de agosto, mientras que actualmente atraviesa el período de preparación con el equipo.
Durante estos días realiza entre dos y tres turnos de entrenamiento. Comienza alrededor de las 10 de la mañana y, después del almuerzo, participa de reuniones en las que trabajan cuestiones tácticas y de integración del plantel.
Por la tarde vuelve a entrenar y, además, el cuerpo técnico le realizó diferentes evaluaciones físicas, entre ellas tests de velocidad, salto y controles de salud.
La exigencia académica será tan importante como la deportiva. López explicó que los jugadores deben mantener un buen rendimiento en ambas áreas para conservar la posibilidad de competir.
“Te traen para jugar al fútbol, pero si andás mal con la universidad no podés jugar. Te sacan la elegibilidad de la NAIA hasta que levantes las notas”, explicó.
UNA NUEVA CULTURA Y EL DESAFÍO DEL IDIOMA
Uno de los principales cambios que enfrenta el joven futbolista es la adaptación a una cultura diferente y al idioma inglés.
Sin embargo, encontró apoyo dentro del propio plantel, donde convive con jugadores de distintos países. Hay futbolistas españoles, venezolanos, mexicanos y otro argentino oriundo de Buenos Aires.
“Con el idioma, más o menos nomás, pero se habla mucho español acá en el equipo. Te ayudan mucho, saben que no es tu primer idioma y eso es lo bueno”, contó.
López también destacó las diferencias en la alimentación y los horarios. Acostumbrado a las costumbres argentinas, reconoció que extraña especialmente la comida del país.
“La comida, la Argentina, me quedo cien veces con la Argentina”, afirmó entre risas.
UNA RUTINA MARCADA POR EL FÚTBOL Y EL ESTUDIO
El futbolista se levanta alrededor de las 8:30 y, dependiendo del horario del entrenamiento, desayuna antes de comenzar la jornada.
Después de entrenar durante una hora y media o dos horas, regresa cerca del mediodía para almorzar en la cafetería de la universidad. Luego puede tener reuniones o distintas actividades antes de regresar al entrenamiento de la tarde.
La segunda práctica finaliza alrededor de las 17:30 y, poco después, llega nuevamente el momento de la comida.
Para las 18:30 o 19 ya queda libre. Una rutina muy diferente a la vida social a la que estaba acostumbrado en Argentina.
CUÁNDO VOLVERÁ A SAN JOSÉ
López tiene previsto regresar a Argentina durante el receso de fin de año. La universidad cerraría sus actividades alrededor del 10 de diciembre y los estudiantes regresarían el 15 de enero.
Después de ese período, volvería a Estados Unidos para continuar hasta mayo. A partir de entonces, tendrá la posibilidad de regresar nuevamente al país, permanecer jugando o incluso trabajar, según cómo avance su experiencia.
Por ahora, el joven disfruta una oportunidad que comenzó como un sueño y que finalmente pudo concretar.
“Dejé novia y familia, y también a todos mis amigos que me bancan”, contó sobre lo que significó alejarse de San José.
A la distancia, mantiene el contacto con sus seres queridos mediante videollamadas y busca adaptarse a una nueva vida que combina fútbol, estudios, disciplina y el desafío de representar a su ciudad lejos de casa.



