Las Termas de Concepción del Uruguay cumplen más de 35 años de una historia marcada por la visión, la perseverancia y el trabajo colectivo. Así lo repasó el arquitecto Daniel Dutra, presidente del complejo termal, quien reconstruyó el origen del emprendimiento, su crecimiento y los desafíos actuales.
“Esto nace a partir del año 93. Había una agrupación de hoteleros y comerciantes, gente muy diversa, y lo que nos unía eran las ganas de hacer algo por la ciudad”, explicó Dutra. En ese contexto, recordó que el balneario Banco Pelay comenzaba a perder fuerza como atractivo turístico y surgió la necesidad de generar una nueva propuesta.
“Veíamos que Banco Pelay estaba perdiendo fuerza como atractor turístico y empezamos a pensar qué se podía hacer. En ese momento Federación estaba perforando en busca de aguas termales y hubo tres o cuatro ‘loquitos’ que dijeron: ¿por qué nosotros no?”, relató.
Según Dutra, al inicio no se hablaba de cifras ni de negocios, sino de compromiso con la ciudad. “Hasta ese momento no se hablaba de números, sino de ganas de dejar algo que siguiera moviendo el turismo, porque había hotelería y muchas casas que vivían de eso”.
El predio elegido fue estratégico. “Estamos a escasos dos kilómetros de la ciudad, sobre la Ruta Nacional 14, en un terreno de 30 hectáreas. Estábamos a 300 kilómetros de Buenos Aires y 280 de Rosario, al lado de la ruta. Dijimos: tiene que ser este terreno”.
Antes de avanzar, el grupo tuvo que aprender desde cero. “Primero fue ver qué era una terma. Las que se conocían eran las de Río Hondo o Cacheuta. Salimos en expedición, como se hacía en esa época, cuando para comunicarte tenías que mandar un fax”, recordó.
Se realizaron estudios geológicos con resultados dispares. “Hubo tres estudios: uno daba posibilidades, otro más o menos y otro no daba. Ahí fue clave el asesoramiento de un geólogo amigo que traducía todo lo técnico”.
En 1997 llegó uno de los momentos decisivos. “Se perforó el pozo y se llegó a 1.218 metros. Los primeros 600 metros fueron rápidos, pero después apareció el basalto y el granito. Entre los 900 y los 1.200 metros se rompían las herramientas todo el tiempo, hasta que se dijo: basta, el agua que tenemos está bien y tiene buena temperatura”.
El proceso no estuvo exento de problemas. “La empresa que estaba en ese momento selló mal el pozo y eso nos generó muchos dolores de cabeza, incluso judiciales. Pero lo recuperamos en el 98 y ahí empezamos a sacar agua”.
Sin embargo, el desafío recién comenzaba. “Teníamos el pozo, el terreno, pero no teníamos plata. Ahí empezó el trabajo de limpieza del predio y en 2001 se logró comprar definitivamente el terreno”.
Con el tiempo, el proyecto creció y se formalizó. “Cuando se armó la sociedad anónima eran 42 personas. Hoy somos cerca de 140 accionistas. Es una sociedad muy sana, con mucha alma de cooperativa”, destacó.
Dutra subrayó que el espíritu siempre fue reinvertir. “Todo lo que queda se reinvierte. Si hay una buena temporada, se hacen piletas nuevas, se mejora la parte de bombas, se arreglan bungalows. Acá nadie vino a hacerse millonario”.
El impacto laboral es uno de los aspectos que más resalta. “Hoy damos trabajo directo a más de 60 personas e indirecto a más de 130. No es solo el personal del complejo, sino todos los proveedores, técnicos, comercios y servicios que trabajan con nosotros”.
En cuanto al presente, explicó que el objetivo es romper la estacionalidad. “La temporada fuerte es enero, febrero y marzo hasta Semana Santa, después los fines de semana largos y las vacaciones de invierno. Estamos trabajando para que abril, mayo y junio sean atractivos para otro tipo de usuario, lo mismo septiembre, octubre y noviembre”.
El complejo apunta a distintos perfiles. “Tenemos propuestas para parejas, familias, deporte, nómades digitales. Hay eventos deportivos que nos llenan el complejo varios fines de semana al año”.
También se incorporaron nuevas experiencias. “Hoy las termas solas no alcanzan. La gente busca experimentar. Empezamos con experiencias termales los fines de semana: música en vivo, asador criollo, barra nocturna, actividades después de las siete de la tarde”.
Entre las novedades, Dutra destacó una propuesta especial. “Vamos a hacer una noche de observación astronómica con telescopios, música suave de saxo y violín. Es para que el que está alojado viva algo distinto”.
El presidente del complejo recordó el impacto de la pandemia. “Estuvimos nueve meses cerrados, pero mantuvimos toda la planta de personal. Hubo empleados que se quedaron semanas enteras cuidando el lugar. Aprovechamos para pintar los 50 bungalows y hacer mantenimiento. Nos sacamos el sombrero con esa gente”.
Sobre la actualidad económica, fue realista. “Estamos trabajando muy fino con los costos. Las tarifas de gas, sueldos y cargas sociales aumentaron muchísimo y nosotros no pudimos duplicar tarifas de una temporada a otra. Eso generó un desfasaje que vamos campeando”.
Aun así, destacó el posicionamiento del proyecto a nivel internacional. “Nuestro complejo hotelero está incluido en el libro de inversiones de ONU Turismo y el Banco Interamericano de Desarrollo. Es una de las 24 inversiones que presenta Argentina y la única de Entre Ríos”.
Finalmente, Dutra reafirmó la apuesta al crecimiento. “Concepción tiene tres ejes turísticos fuertes: playas, historia y termas. Nosotros somos responsables al cien por ciento de lo que pasa acá y queremos que este eje siga creciendo, generar más trabajo y recuperar la marca turística que la ciudad tuvo en su momento”.



