La psicóloga Yanina Michel reflexionó sobre una sensación cada vez más frecuente: cumplir con las responsabilidades diarias, pero sentir que nada alcanza para generar bienestar. En una entrevista radial, explicó por qué muchas personas experimentan apatía, desmotivación y falta de disfrute, aun cuando logran sostener su trabajo, su familia y sus obligaciones.
“Llegan al consultorio personas que no necesariamente están atravesando una depresión, pero sienten una tristeza o un vacío difícil de explicar. Son personas que funcionan, que cumplen con sus responsabilidades, pero que sienten que algo falta”, señaló.
Michel explicó que, en muchos casos, la rutina queda completamente enfocada en producir, resolver problemas y responder a las demandas diarias, dejando de lado los espacios de disfrute y conexión personal.
Para abordar esta problemática, mencionó las ideas del psiquiatra y neurólogo austríaco Viktor Frankl, fundador de la logoterapia. Según explicó, Frankl sostenía que encontrar una razón para vivir permite atravesar incluso las situaciones más difíciles.
“Podemos encontrar esa motivación en los vínculos, en la naturaleza, en el arte, en una causa comunitaria o en actividades que nos generen placer. No tiene que ser algo extraordinario; puede ser volver a hacer algo que nos gustaba y dejamos de lado”, indicó.
La profesional remarcó que es importante identificar cuáles son los valores más importantes para cada persona y preguntarse si realmente está conectando con ellos en su vida cotidiana.
“Si digo que la familia es un valor fundamental para mí, pero hace meses que no comparto tiempo con mis seres queridos, quizás parte de mi malestar tenga que ver con esa desconexión”, ejemplificó.
En ese sentido, propuso realizar un ejercicio sencillo: escribir cuáles son los valores más importantes en la vida de cada uno y luego identificar qué deseos o actividades relacionados con esos valores generan entusiasmo o emoción.
“La idea es permitirse perseguir esos deseos. No porque vayan a resolver todos los problemas, sino porque nos ponen en movimiento y nos ayudan a salir de la apatía”, explicó.
Además, diferenció esta sensación de desmotivación de los cuadros depresivos. Señaló que cuando existe una angustia profunda, pérdida de interés por actividades que antes resultaban placenteras y dificultades importantes para sostener la rutina diaria, es necesario consultar con un profesional.
Por último, Michel también se refirió a los prejuicios que todavía existen alrededor de la terapia psicológica. “Todavía hay personas que creen que al psicólogo van solamente quienes están muy mal. La realidad es que muchas veces el espacio terapéutico sirve justamente para reflexionar sobre estas cuestiones antes de que el malestar se profundice”, concluyó.



