Un allanamiento realizado este viernes en San Benito, en el marco de una investigación por una estafa de $13 millones con cheques apócrifos, derivó en el hallazgo de un presunto laboratorio clandestino destinado a la preparación y envasado de sustancias sintéticas.
Durante el procedimiento, la Policía secuestró cerca de 1.000 frascos, precursores químicos, bidones, recipientes de gran tamaño y elementos utilizados para llenar, prensar y rotular envases. Los productos serán sometidos a pericias para determinar su composición.
La jefa de la División Delitos Económicos, comisario inspector Eliana Galarza, explicó que los elementos fueron encontrados en una vivienda ubicada en la zona de las calles Quiroz y Miura. Según señaló, había frascos llenos y otros preparados para ser utilizados.
“Los elementos estaban a simple vista, al alcance de la mano de cualquier persona que transitara dentro de la vivienda”, afirmó Galarza, quien remarcó la presencia de productos químicos y tóxicos en un domicilio donde vivían dos niños.
Como consecuencia del operativo, una mujer de 23 años fue detenida y trasladada a la Alcaidía de Tribunales por una presunta infracción a la Ley de Estupefacientes. En la vivienda también estaban sus dos hijos, de 1 y 4 años, quienes fueron asistidos por el COPNAF y posteriormente quedaron al cuidado de un familiar directo.
LOS ELEMENTOS SECUESTRADOS SERÁN PERITADOS
De acuerdo con lo informado por la Policía, los envases estaban rotulados inicialmente como un anestésico veterinario. Sin embargo, será la Dirección de Toxicología la encargada de determinar mediante estudios químicos qué sustancias contenían.
La cantidad de frascos, los precursores químicos y los equipos encontrados llevaron a los investigadores a plantear como hipótesis una posible producción de sustancias sintéticas.
“Se puede presuponer. Para eso son los precursores químicos y este hallazgo es materia de investigación”, sostuvo Galarza.
Además, se encontraron elementos que permitirían completar, prensar y etiquetar los envases. Todo el material quedó a disposición de la Dirección de Toxicología para las pericias correspondientes.
LA INVESTIGACIÓN HABÍA COMENZADO POR UNA ESTAFA
Los allanamientos fueron ordenados por la Unidad Fiscal Especializada, a cargo del fiscal Santiago Alfieri, a partir de una causa iniciada aproximadamente un mes atrás por una estafa contra dos corralones de materiales, uno de Paraná y otro de Hasenkamp.
Según la investigación, los sospechosos adquirían aberturas de alto valor mediante la entrega de cheques apócrifos. El perjuicio económico estimado asciende a $13 millones.
Durante los procedimientos, los investigadores recuperaron numerosas puertas y ventanas vinculadas con la maniobra. En otro domicilio, ubicado sobre calle 25 de Junio, fueron halladas partes del vehículo que presuntamente habría sido utilizado para concretar la estafa.
Dos personas fueron identificadas y quedaron supeditadas a la investigación judicial.




