En el marco del Día Internacional del Aire Limpio por un Cielo Azul, la trabajadora ambientalista Cintia Arellano, impulsora del proyecto Bambú Reciclados, advirtió sobre la necesidad de sostener políticas públicas de gestión de residuos y fortalecer la educación ambiental para reducir la contaminación en Paraná y otras localidades de Entre Ríos.
Arellano trabaja con residuos que habitualmente son considerados basura, como neumáticos, ropa, colchones y plásticos, que transforma en muebles y objetos de diseño. Además, desarrolla talleres en escuelas, barrios y distintos espacios comunitarios para enseñar técnicas de reutilización y reciclaje.
“Yo hago muebles con neumáticos, con ropa y con colchones, con todo lo que la gente le dice basura. Con todo eso lo reciclo y armo muebles de diseño”, explicó durante una entrevista. Entre los productos que realiza se encuentran butacas, pufs, mesas, espejos, relojes y cestos de residuos.
La ambientalista remarcó que el manejo de los residuos requiere un trabajo sostenido en el tiempo y no puede depender únicamente de una gestión gubernamental. En ese sentido, destacó la importancia de mantener campañas permanentes para que la población incorpore la separación de residuos como un hábito cotidiano.
Como ejemplo, mencionó el caso de Oro Verde, donde, según señaló, antes de la pandemia alrededor del 90% de los vecinos separaba sus residuos, mientras que actualmente esa proporción habría descendido a menos de la mitad. Para Arellano, la continuidad de las políticas y campañas ambientales resulta fundamental para evitar ese retroceso.
SEPARAR, RECICLAR Y GENERAR TRABAJO
Para la trabajadora ambientalista, una correcta gestión de los residuos podría contribuir no solamente al cuidado del ambiente, sino también a reducir el gasto público y generar nuevas fuentes de empleo.
Entre sus propuestas se encuentra trabajar con los residuos orgánicos mediante composteras domiciliarias o comunitarias, donde los restos de comida pueden transformarse en tierra utilizable. También planteó aprovechar los plásticos reciclables para fabricar nuevos productos.
“Si la basura se separara como corresponde, nosotros podríamos reducir el gasto público, generar puestos de trabajo y cuidar el ambiente”, sostuvo.
En esa línea, Arellano proyecta que su emprendimiento se convierta en una empresa de triple impacto, incorporando además una dimensión social. Uno de sus objetivos es generar oportunidades laborales para personas en situación de calle que buscan reinsertarse en el mercado laboral.
UNA SEGUNDA VIDA PARA LOS NEUMÁTICOS
A través de Bambú Reciclados, Arellano desarrolla distintos objetos utilizando neumáticos y otros materiales descartados. Entre sus trabajos se encuentran cestos de residuos construidos con neumáticos y madera, pufs y butacas elaborados con cubiertas de distintos tamaños, además de mobiliario para espacios exteriores.
También llevó adelante talleres junto a municipios y en instituciones educativas. En una escuela, por ejemplo, reutilizaron botellas de plástico generadas por los propios alumnos para rellenar estructuras y fabricar juegos de living para exteriores, que luego fueron complementados con tierra y césped.
La propuesta busca demostrar que los residuos pueden convertirse en nuevos objetos antes de terminar en un basural, ser quemados o contaminar cursos de agua y otros espacios naturales.
EDUCACIÓN AMBIENTAL Y RESPONSABILIDAD COMUNITARIA
Arellano consideró que la educación es uno de los principales pilares para modificar los hábitos relacionados con la basura. Aunque trabaja especialmente con niños y adolescentes, sostuvo que los adultos presentan mayores dificultades para modificar costumbres incorporadas durante años.
“La base fundamental es la educación casa por casa”, afirmó, al tiempo que planteó la necesidad de involucrar a municipios, comunas, juntas vecinales y organizaciones barriales.
También destacó experiencias de localidades entrerrianas como Cerrito y General Ramírez, donde, según señaló, existen políticas vinculadas con la separación y el tratamiento de los residuos.
Para la ambientalista, el compromiso debe involucrar tanto al Estado como a los vecinos. “El Estado somos todos”, expresó, al remarcar que la responsabilidad por la contaminación no recae exclusivamente en las autoridades.
HUMEDALES, QUEMAS Y CALIDAD DEL AIRE
Durante la entrevista, Arellano también se refirió a las quemas que afectan a la región durante esta época del año y al impacto que generan sobre la calidad del aire.
Como integrante de la multisectorial Pueblos Humedales de Paraná, señaló que durante septiembre, octubre y noviembre suelen intensificarse las quemas en zonas de humedales. Además, mencionó la presencia de humo que afectó recientemente a Paraná y Santa Fe.
La problemática también alcanza al volcadero de Paraná, donde, según explicó, existen situaciones en las que se prende fuego a la basura, generando contaminación y afectando especialmente a quienes trabajan o viven en las inmediaciones.
Ante este escenario, Arellano insistió en que la gestión de residuos y el cuidado ambiental requieren políticas sostenidas y coordinadas que trasciendan los cambios de gobierno.
“Esto tenemos que impulsarlo entre todos para que se sostenga en el tiempo”, afirmó.
Finalmente, la impulsora de Bambú Reciclados invitó a la comunidad a participar de sus talleres y actividades de reutilización. Explicó que trabaja en escuelas y barrios comunitarios y que su objetivo es mostrar que, con creatividad y educación, materiales que habitualmente terminan como residuos pueden tener una nueva utilidad.




