La ministra de Sanidad española, Mónica García, reconoció que existe un riesgo para la salud pública en Ceuta debido a las condiciones de hacinamiento de migrantes, aunque descartó que el sistema sanitario de la ciudad se encuentre colapsado. Además, confirmó casos de tuberculosis y gastroenteritis.
Durante los últimos 15 días, unos 5.800 migrantes fueron atendidos en Ceuta: 3.500 recibieron atención primaria y otros 2.300 fueron asistidos en hospitales. Actualmente, 101 personas permanecen internadas en el hospital de la ciudad, entre ellas 28 migrantes.
“Hay una crisis humanitaria” y “hay un riesgo en la salud pública ahora mismo derivado del hacinamiento”, afirmó García tras reunirse con autoridades locales y sanitarias.
El principal riesgo está relacionado con las condiciones de salubridad y el hacinamiento, factores que pueden favorecer la aparición y propagación de enfermedades infecciosas. Ante esta situación, la ministra reclamó la habilitación de más espacios que permitan garantizar agua, higiene, alimentación y alojamiento adecuado para los migrantes.
El hospital de Ceuta amplió su capacidad de 175 a 212 camas para afrontar la situación. Sin embargo, García señaló que actualmente se encuentra ocupado aproximadamente a la mitad y continúa en el nivel 1 del protocolo de catástrofes hospitalarias.
En cuanto a las enfermedades detectadas, la ministra confirmó dos casos de tuberculosis y 18 de gastroenteritis. Además, varias personas que obtuvieron resultados positivos en la prueba de Mantoux están siendo sometidas a estudios complementarios.
García también rechazó vincular directamente la inmigración con la aparición de enfermedades y calificó esa asociación como “injusta” y “xenófoba”.
Como parte de la respuesta sanitaria, el Ministerio de Sanidad trasladará a Ceuta parte de su equipo del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias para trabajar junto con las autoridades locales en el seguimiento y control epidemiológico.




