La faena vacuna cayó 12% interanual en julio, con el envío de aproximadamente 1,075 millón de animales a frigoríficos, frente a los 1,22 millón registrados en el mismo período del año pasado. La baja coincidió con exportaciones sostenidas y un consumo interno que retrocedió hasta su menor nivel de 2026.
Los datos surgen de los movimientos hacia faena autorizados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Entre los factores que explican la disminución aparece una mayor retención de hacienda por parte de los productores, especialmente de hembras.
El fenómeno fue más marcado en este segmento debido al alto nivel de preñez en los rodeos de cría y a la intención de recomponer vientres, lo que redujo la cantidad de animales enviados a frigoríficos.
Esta decisión también estuvo vinculada a una mejora en las condiciones económicas del sector. Durante el año se registraron buenos precios tanto para terneros como para vacas de descarte, lo que permitió recomponer ingresos y avanzar en inversiones dentro de los establecimientos, aunque todavía condicionadas por la falta de financiamiento accesible.
La caída de la faena también alcanzó a los machos, aunque con menor intensidad. En julio, la faena de novillos bajó 4,5% y la de novillitos un 2%.
En estos casos influyó el alargamiento de las recrías, favorecido por las lluvias y una mayor disponibilidad de forraje, junto con mejoras en pasturas que permitieron extender el tiempo de permanencia de los animales antes de su terminación.
A esto se sumó una relación favorable entre el precio del maíz y el valor de la carne, lo que incentivó a prolongar los ciclos de engorde en feedlots. En algunos casos, la permanencia de los animales en corrales se extendió hasta los 170 días.
La combinación de recrías más largas y mayor tiempo en feedlots permitió incrementar el peso de faena, que en junio alcanzó un promedio de 241 kilos por res.
Mientras tanto, las exportaciones mantuvieron un ritmo firme. Durante julio se certificaron ventas al exterior por unas 65.000 toneladas de cortes vacunos, equivalentes a aproximadamente 93.000 toneladas res con hueso.
Con un peso promedio de 241 kilos, la producción total del período se estimó en alrededor de 259.000 toneladas. Sin embargo, la menor faena junto con exportaciones sostenidas redujo la disponibilidad de carne para el mercado interno.
Como resultado, el consumo cayó a unos 43 kilos por habitante, por debajo de los 46,5 kilos registrados en junio, perdiendo así la recuperación del mes anterior.
Este nivel representa el consumo per cápita más bajo en lo que va de 2026, en un contexto marcado por menor faena, exportaciones firmes y una oferta interna más limitada.



