Sebastián Fernando Ayala, el argentino denunciado en Brasil por presunto racismo durante los festejos por la victoria de la Selección argentina frente a Inglaterra, aseguró que nunca realizó un gesto discriminatorio y afirmó que todo se trató de un malentendido cultural. Mientras la Justicia brasileña dictó una orden de prisión preventiva en su contra, el hombre ya había regresado al país y, por el momento, Interpol Argentina no recibió ningún pedido formal relacionado con la causa.
El episodio ocurrió el 15 de julio en un restaurante de Morro de São Paulo, en el estado de Bahía, donde Ayala celebraba el segundo gol de la Selección. Un video de 26 segundos muestra al turista golpeándose el pecho y realizando un gesto con los brazos que, según él y su entorno, hacía referencia al coraje o a “tener huevos”, una expresión habitual en el fútbol argentino.
Sin embargo, una empleada del restaurante interpretó la escena como un acto de contenido racista y presentó una denuncia ante la Justicia brasileña. A partir de esa presentación, el juez Marcelo José Santos Lagrota Félix ordenó la prisión preventiva del argentino.
De acuerdo con personas cercanas a Ayala, el hombre está afectado por la repercusión del caso y rechaza categóricamente la acusación. Incluso, en el video se lo escucha gritar “¡Así los huevos!”, mientras realiza el gesto que, sostienen, fue malinterpretado fuera del contexto cultural argentino.
En la misma línea, el cónsul argentino en Salvador de Bahía, Agustín Núñez, afirmó que el episodio respondió a un malentendido. “El argentino estaba haciendo referencia al coraje, la garra y no fue un acto racista”, señaló, además de recordar que Brasil cuenta con una legislación muy estricta en materia de discriminación racial.
Ayala había llegado a Bahía el 10 de julio y tenía previsto regresar a la Argentina el 19, aunque adelantó su viaje tras la viralización del video. Si bien algunos medios brasileños informaron sobre un pedido de captura internacional, fuentes consultadas por Clarín indicaron que Interpol Argentina aún no recibió una notificación oficial.
Ahora, la continuidad de la causa dependerá de los próximos pasos de la Justicia brasileña y de una eventual solicitud de cooperación internacional o extradición si la investigación avanza. Mientras tanto, Ayala permanece en Argentina y sostiene que nunca realizó un gesto de carácter racista.



