La FIFA anunció un cambio histórico a días del Mundial 2026: la empresa italiana Panini dejará de ser la licenciataria oficial de los álbumes de la Copa Mundial de la FIFA y será reemplazada por Fanatics, a través de su marca Topps, a partir de 2031.
La decisión pone fin a una relación de casi 60 años que comenzó en México 1970 y que convirtió a las figuritas en un símbolo cultural inseparable de cada Mundial. De esta manera, la edición de 2030 será la última bajo el histórico sello de Panini.
Durante décadas, la compañía italiana acompañó a generaciones de fanáticos en todo el mundo, instalando la tradición de coleccionar e intercambiar figuritas, completar álbumes y buscar las más difíciles.
El nuevo acuerdo contempla una licencia exclusiva a largo plazo para Fanatics, que producirá stickers, álbumes y cartas coleccionables no solo del Mundial, sino también de otros torneos organizados por la FIFA.
El presidente del organismo, Gianni Infantino, explicó que el objetivo es modernizar el negocio, fortalecer el vínculo con los hinchas y generar nuevas fuentes de ingresos que serán reinvertidas en el desarrollo del fútbol.
Por su parte, el CEO de Fanatics, Michael Rubin, destacó que el fútbol será clave para la expansión global de la compañía, que actualmente concentra gran parte de su mercado en Estados Unidos.
Entre las innovaciones previstas, Topps planea incorporar tarjetas autografiadas con parches utilizados por futbolistas en sus debuts mundialistas, un formato ya utilizado en ligas como la NBA y la NFL.
La salida de Panini también se da en medio de un conflicto judicial entre ambas empresas, con acusaciones cruzadas por prácticas monopólicas y competencia desleal en la disputa por licencias deportivas.
En términos económicos, el impacto es significativo: Panini alcanzó cifras récord durante Qatar 2022, con más de 700 millones de dólares en ventas, y proyectaba un fuerte crecimiento para los próximos torneos.
Más allá del negocio, la decisión implica un cambio cultural profundo. Para millones de personas, las figuritas de Panini formaron parte esencial de la previa de cada Mundial, por lo que su salida marca el cierre de una de las tradiciones más emblemáticas del fútbol a nivel global.



