A través del Decreto 74/2026, publicado este viernes en el Boletín Oficial, el Gobierno nacional estableció un nuevo aumento en el impuesto a los combustibles líquidos y en el impuesto al dióxido de carbono (CO₂) que regirá durante todo febrero y tendrá impacto directo en los precios de la nafta y el gasoil.
La medida forma parte de la actualización mensual que se viene aplicando desde el año pasado, en el marco de un esquema de ajustes pendientes correspondientes a 2024, que comenzaron a implementarse de manera escalonada durante cada trimestre de 2025.
En el caso de las naftas, el Poder Ejecutivo dispuso una suba de $16,773 por litro en el impuesto sobre los combustibles líquidos y de $1,027 por litro en el impuesto al dióxido de carbono.
Para el gasoil, el incremento será de $14,372 por litro en el gravamen general, $7,782 por litro en la alícuota diferencial que rige para regiones como la Patagonia y zonas específicas del interior del país, y $1,638 por litro correspondientes al impuesto al CO₂.
El decreto lleva las firmas del presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro de Economía Luis Caputo. En la normativa, el Gobierno justificó la decisión al señalar que el objetivo es “estimular el crecimiento económico a través de un sendero fiscal sostenible”.
Desde el Poder Ejecutivo explicaron que los montos actualizados surgen de la fórmula de ajuste trimestral basada en la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que informa el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En ese sentido, recordaron que el Decreto N° 501/18 estableció que la entonces AFIP —actualmente ARCA— debe actualizar estos impuestos en los meses de enero, abril, julio y octubre, considerando la inflación del trimestre calendario inmediato anterior.
Según detalla el texto oficial, los montos actualizados tienen efecto sobre los hechos imponibles que se perfeccionan a partir del primer día del segundo mes siguiente al de la actualización. No obstante, desde 2018 distintas administraciones resolvieron postergar la aplicación plena de estos aumentos para contener el impacto en los precios finales al consumidor, una prórroga que en este caso se extendió hasta febrero.
El impuesto al dióxido de carbono, en particular, grava la emisión de gases contaminantes generados por el uso de combustibles fósiles y se aplica como un monto fijo por litro, que se suma al impuesto principal sobre los combustibles líquidos. Si bien representa una porción menor de la carga impositiva total, se actualiza de forma automática junto al resto de los tributos para mantener su valor real tanto en términos fiscales como ambientales.
Cabe recordar que en la última actualización, correspondiente a enero, el aumento había sido de $17,291 en el impuesto a los combustibles líquidos y de $1,059 por litro en el impuesto al CO₂ para las naftas, mientras que para el gasoil se había fijado una suba de $14,390 en el gravamen general, $7,792 en la alícuota diferencial y $1,640 por litro en el impuesto al dióxido de carbono.



