Tres amigos de Esperanza, Santa Fe, restauraron un vehículo de 1977, lo pintaron con los colores de Alpine y emprendieron una travesía hasta San Pablo, Brasil, para alentar a Franco Colapinto en la Fórmula 1. El viaje tuvo un final inesperado: conocieron al piloto, que se subió a la famosa “Renoleta” y salió a conducirla.
La pasión por la Fórmula 1 y la admiración por Franco Colapinto llevaron a tres amigos santafesinos a protagonizar una aventura que terminó convirtiéndose en una historia viral. Hernán Bonvín, Claudio Goddio y Pablo Quaino viajaron desde Esperanza, Santa Fe, hasta San Pablo, Brasil, a bordo de un Renault 6 modelo 1977, con el objetivo de alentar al piloto argentino en el Gran Premio de Brasil.
El vehículo, al que bautizaron como “La Renoleta” o “Alpine A527”, fue restaurado y acondicionado con los colores de la escudería Alpine, el equipo en el que compite Colapinto. Para concretar el proyecto, los tres amigos hicieron un importante esfuerzo económico e incluso reconocieron que tuvieron que endeudarse para realizar el viaje.
La idea nació en mayo, mientras compartían una jornada en un taller y miraban una carrera de Fórmula 1. Inspirados por otros fanáticos que habían realizado una travesía en un vehículo antiguo, decidieron organizar su propia aventura, aunque con un destino muy particular: llegar hasta Interlagos.
UN VIAJE CON IMPREVISTOS Y MÁS DE 2.000 KILÓMETROS
La travesía desde Esperanza hasta Brasil estuvo cargada de anécdotas. Durante el recorrido, el grupo tuvo que enfrentar problemas mecánicos que pusieron en riesgo la continuidad del viaje.
Uno de los inconvenientes más importantes fue una falla en el alternador del Renault 6. La situación se resolvió gracias a la colaboración de mecánicos de distintos equipos que participaban de una competencia de Turismo Nacional en Concordia.
Con el vehículo nuevamente en condiciones, los amigos pudieron continuar el recorrido y llegar a San Pablo, donde se preparaban para vivir el Gran Premio de Brasil.
EL ENCUENTRO CON COLAPINTO Y UNA SORPRESA INESPERADA
Después de varios días de gestiones y contactos con el entorno del piloto, finalmente lograron concretar el encuentro.
Lo que los santafesinos imaginaban como un saludo, una foto y algunos minutos con su ídolo terminó superando todas sus expectativas.
Colapinto se acercó a conocer el Renault 6, observó sus detalles y, para sorpresa de los tres amigos, decidió subirse al vehículo y manejarlo por las calles de San Pablo.
El momento quedó registrado en videos que rápidamente se difundieron en las redes sociales. Durante el paseo, el piloto también hizo bromas sobre el funcionamiento del antiguo automóvil y compartió la emoción de los viajeros.
Pero hubo otro regalo: Colapinto les entregó entradas para presenciar el Gran Premio de Brasil, convirtiendo la aventura en una experiencia todavía más inolvidable.
Así, lo que comenzó como una ocurrencia entre amigos terminó con más de 2.000 kilómetros recorridos, un Renault 6 convertido en símbolo de la pasión argentina por la Fórmula 1 y una anécdota que difícilmente olvidarán: haber llevado a Franco Colapinto de paseo en su propia Renoleta.







