El neumonólogo Sebastián Wussten señaló que se registra una mayor circulación de cuadros gripales hacia fines de octubre y principios de noviembre. Explicó las diferencias entre la influenza y el COVID-19, cuáles son los síntomas de alarma y qué precauciones tomar ante la llegada del verano.
La circulación de virus respiratorios continúa registrándose en esta etapa del año y la temporada de cuadros gripales se habría extendido más de lo habitual. Así lo explicó el neumonólogo Sebastián Bastián, quien indicó que las bajas temperaturas de los últimos días contribuyeron a prolongar la presencia de estas enfermedades.
En diálogo con vorterix, el especialista sostuvo que, aunque los cuadros respiratorios comienzan generalmente a disminuir durante esta época, todavía se observan casos de influenza y otras infecciones virales.
Bastián explicó que no todos los cuadros respiratorios son iguales y remarcó la diferencia entre un resfrío común y una gripe provocada por el virus de la influenza.
Según detalló, la influenza suele generar síntomas más intensos, como dolor de cabeza, dolores corporales, deterioro del estado general, tos y fiebre. En algunas personas, especialmente aquellas con antecedentes alérgicos o mayor sensibilidad respiratoria, también puede desencadenar episodios de tipo asmático.
En comparación, señaló que el COVID-19 actualmente suele presentar cuadros más parecidos a un resfrío, a diferencia de lo ocurrido durante la pandemia.
La importancia de la vacunación antigripal
El especialista insistió en la importancia de la vacunación anual contra la gripe para las personas que tienen indicación de recibirla.
Aclaró que la vacuna no necesariamente evita todos los contagios, pero sí contribuye a prevenir internaciones, cuadros severos y el riesgo de mortalidad, especialmente entre las poblaciones más vulnerables.
También explicó que la cantidad de casos registrada en esta etapa no necesariamente representa una situación extraordinaria, sino que responde a una temporada invernal que se prolongó un poco más de lo habitual.
Cuándo consultar al médico y cuáles son los síntomas de alarma
Durante la entrevista, Bastián diferenció las situaciones en las que una persona puede tratar los síntomas en su domicilio de aquellas que requieren atención médica.
Indicó que quienes tienen factores de riesgo, como enfermedades cardiovasculares, renales o respiratorias crónicas, deben consultar ante la aparición de síntomas infecciosos y fiebre, debido a que estos cuadros pueden agravar sus enfermedades de base y aumentar el riesgo de complicaciones.
En personas sanas, sin antecedentes relevantes, puede considerarse inicialmente un tratamiento sintomático. Sin embargo, recomendó realizar una consulta si los síntomas persisten durante 48 o 72 horas, especialmente cuando hay fiebre alta.
Además, enumeró algunas señales de alarma que requieren atención:
- Dificultad para respirar o falta de aire.
- Dolor en el costado del tórax al respirar.
- Fiebre alta y persistente.
- Secreciones respiratorias de coloración muy intensa, con sangre o mal olor.
- Empeoramiento del estado general.
El neumonólogo explicó que estos síntomas pueden indicar una complicación, como una neumonía, y que es importante diferenciarla de una infección viral común.
En ese sentido, aclaró que los cuadros virales no requieren antibióticos, mientras que las neumonías de origen bacteriano sí pueden necesitar ese tipo de tratamiento.
Qué enfermedades pueden aparecer con la llegada del verano
De cara a los próximos meses, Bastián anticipó que los cuadros respiratorios virales suelen disminuir, aunque pueden incrementarse las manifestaciones alérgicas relacionadas con la floración y la presencia de polen.
También advirtió sobre el uso excesivo del aire acondicionado durante el verano, especialmente en personas con sensibilidad o hiperreactividad respiratoria.
Recomendó evitar temperaturas demasiado bajas y los cambios bruscos entre ambientes calurosos y fríos. Como referencia, señaló que es conveniente mantener el aire acondicionado alrededor de los 24 grados y evitar su utilización excesiva.
Finalmente, aclaró que el fenómeno de El Niño no es directamente responsable de la circulación de los virus respiratorios, aunque las condiciones climáticas y la prolongación de los períodos fríos pueden influir indirectamente en la duración de la temporada.








