Científicos de la región contribuyen en estudio del autismo
25/02/2022 Opinión

Científicos de la región contribuyen en estudio del autismo

Científicos del Conicet en Santa Fe recurrieron a la inteligencia artificial para simular procesos que ocurrirían en personas con TEA

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Con el fin de contribuir con el diseño de nuevas terapias, científicos santafesinos utilizaron una herramienta computacional para simular el funcionamiento de la corteza cerebral y comprender mejor la relación entre procesos fisiológicos y perceptuales que tendrían lugar en personas con trastornos del espectro autista (TEA).

Uno de los investigadores es Rodrigo Echeveste, quien es hijo de una paranaense y tiene familiares en la capital entrerriana, desarrolló este trabajo junto a Diego Milone y Enzo Ferrante, todos investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) en el Instituto de Instituto de Investigación en Señales, Sistemas e Inteligencia Computacional (sinc(i) (Conicet-UNL).

El desarrollo contó también con la participación de la Inés Samengo, investigadora del Conicet y directora del Departamento de Física Médica del Centro Atómico Bariloche, y fue publicado en la revista Network Neuroscience, según indican en www.conicet.gov.ar, donde dan cuenta de que “el equipo de investigación logró modificar un modelo computacional capaz de imitar el funcionamiento de la corteza cerebral a partir de estímulos visuales, para abordar la relación entre los procesos fisiológicos y perceptuales que ocurren en personas con TEA”.

El modelo original había sido desarrollado por Echeveste en un trabajo previo realizado durante su estancia postdoctoral en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, y publicado en la revista Nature Neuroscience en 2020. En diálogo con UNO, Echeveste contó que esta investigación surgió durante su tesina de la licenciatura en Física y la tesis de su posterior maestría en la misma disciplina, en el Instituto Balseiro, en Bariloche. Allí fue que junto a uno de sus amigos, que hoy forma parte del mismo equipo de investigación, comenzaron “a trabajar en el tema de la percepción en personas con autismo”.

“Después me fui al exterior, trabajé en temas de redes neuronales y gané experiencia en el uso de inteligencia artificial. Y al regreso al país, en 2019, nos pareció natural combinar esas dos cosas y empezar a aplicar esas herramientas que había traído de afuera en términos de inteligencia artificial para tratar de entender cómo procesamos la información que recibimos y qué diferencias hay en el caso de personas con la condición espectro autista, es decir, cómo se vinculan algunas diferencias fisiológicas que se han observado con cambios en la percepción, de qué manera es la forma en que las personas con TEA perciben el mundo”, señaló.

En este marco, explicó: “Mostramos en este modelo que cuando se generan o estimulan cambios fisiológicos como los que se han encontrado experimentalmente en algunos modelos animales de autismo, la red neuronal –que es un modelo en la computadora, que está diseñado para capturar ciertos procesos que se dan en el cerebro– cambia la forma en que percibe el mundo, de una forma que es muy compatible con observaciones que se han realizado desde el punto de vista de la percepción en personas con autismo, es decir que se observa que las personas empiezan a pesar más la expresión sensorial que reciben y un poquito de menos en las experiencias previas”.

Acto seguido, precisó sobre este tema: “Nosotros para poder manejarnos en el mundo siempre tenemos que combinar información que estamos recibiendo en este momento con los sentidos, con la experiencia previa, y hay que hacerlo de una forma muy particular. Lo que vemos es que cuando se genera un desbalance en los mecanismos de inhibición en el cerebro, que es como un contrapeso que regula la actividad en el cerebro , entonces este pesaje de información previa se empieza a dar de una forma un poco más debilitada”.

Aun considerando la importancia de este estudio, Echeveste observó: “Creemos que todavía hay muchísimo que falta saber acerca del autismo. Es un gran enigma, y si bien aparecen nuevos estudios de tanto en tanto, realmente para poder llegar a una etapa quizás de diseño de mejores estrategias terapéuticas y mejora de la calidad de vida de personas, hace falta todavía estudiar mucho más y entender mejor qué es lo que está pasando en el cerebro; de entrada entender mejor el cerebro en general, que es algo que todavía nos falta mucho. Y en particular, poder desentrañar lo que está pasando en el caso del autismo, que es super complejo, ya que cada persona presenta características muy diferentes. Es complejo pero vale la pena dar la pelea”.

Según contó, las conclusiones de la investigación están a disposición para que otros científicos también puedan seguir desarrollando conocimientos, a la par de que el equipo argentino seguir avanzando en el tema con situaciones más complejas: “El trabajo se publicó en un revista internacional y queda disponible para que alguien lo tome, haga de eso con otra cosa, siga adelante. Esa es la idea de la ciencia: colaborar e intercambiar información y es público para eso”, concluyó.

Haciendo patria
Echeveste se fue al exterior a seguir formándose, pero eligió volver a Santa Fe. Al respecto, confió: “Toda mi formación fue fruto de la educación pública argentina. Y realmente no me hubiese quedado tranquilo si después de todo eso no volvía para devolver al país un poquito al menos de todo lo que me dio”.

“Para mí era fundamental ir y hacer una experiencia en el exterior”, dijo. Hizo un doctorado en Física en la Universidad Göethe de Frankfurt, Alemania; y luego realizó un postdoctorado en la Universidad de Cambridge. “Hoy soy investigador del Conicet en el sinc(i), y docente de la FICH (UNL) en Santa Fe. Sentía que era importante volver y que mi lugar estaba acá, también por razones familiares, pero básicamente tratando de contribuir al avance de la ciencia en la Argentina. Encontré un grupo en Santa Fe que me apoyó muchísimo en mi regreso y estoy super agradecido”, concluyó.